¿Y usted? ¿Cuánto tiempo al día aprovecha la luz del sol en invierno?
Según un reciente estudio del EMNID, que incluyó una muestra representativa de 1000 personas, al parecer más del 63% de los alemanes no se exponen a la luz del sol más de dos horas al día en invierno.
Más de la mitad de esas personas, o sea, por extensión, un tercio de la población, llegan a declarar que pasan casi todo su tiempo en interiores o en los transportes, lo que significa menos de una hora diaria de exposición a los rayos solares.
Esta falta de luz, según estudios científicos, sería responsable de nuestras ideas negras, depresiones pasajeras o sensación de fatiga y pérdida de energía.
Estos desequilibrios emocionales, pasajeros para algunas personas, en otras pueden convertirse en verdaderas depresiones estacionales.
Según el sondeo, las más afectadas por estos estados depresivos serían las mujeres, que son quienes menos se exponen al sol. Así, el 70% de ellas declaran pasar menos de dos horas al día en el exterior.
Según los especialistas, la falta de melatonina y de serotonina, cuya secreción se estimula con la luz del día, sería responsable del blues invernal, ya que estas dos moléculas intervienen en la regulación de nuestro sistema nervioso.
Por una parte, la serotonina influye en nuestro sistema nervioso central como neuromodulador, y por otra parte, la melatonina, u hormona del sueño, establece el ritmo de nuestro reloj crono-biológico.
En invierno pasamos la mayor parte de nuestro tiempo con luz artificial. La intensidad de esta luz es relativamente baja en comparación con la del sol, por lo cual la secreción de serotonina y de melatonina no puede ser de un nivel suficiente.
Entonces, ¿qué hacer?
Para eliminar el blues invernal, no siempre es fácil efectuar una cura de sol. El trabajo, las actividades, el tiempo, el frío, son otros tantos obstáculos que impiden pasar momentos prolongados al sol.
Una de las soluciones que los investigadores avanzan, en particular un estudio de Pao Yen Lin y Quan Pin Yu realizado en 2007, consistiría en aportar al organismo ácidos grasos esenciales, los Omega 3 de tipo EPA.
Éstos, en efecto, tienen una influencia benéfica sobre los desequilibrios emocionales que provoca la falta de luz.
Éstos, en efecto, tienen una influencia benéfica sobre los desequilibrios emocionales que provoca la falta de luz.
Para evitar la depresión invernal y recobrar el equilibrio emocional, se recomienda entonces suministrar al organismo suficientes omega 3, de preferencia de manera preventiva (no curativa).
Dado que nuestro organismo no puede producir estos omega 3 de manera autónoma, debemos obtenerlos de fuentes externas, como son los pescados grasos (caballa, sardina, atún o salmón).
Ests pescados no están lo suficientemente presentes en la alimentación, y las cantidades que debemos absorber para aportar una dosis óptima son relativamente consecuentes; una alternativa práctica e interesante reside entonces en el consumo de complementos alimenticios a base de aceite de pescado, particularmente concentrados en Omega 3 EPA.
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