Omega-3 y los niños
omega 3 y los niños
· Desarrollo del cerebro
La función de los omega 3 de cadena larga en el desarrollo cerebral del feto y del niño ya está claramente establecido. Los niños prematuros necesitan una atención particular ya que aún no disponen de tejidos adiposos de reserva. Estas reservas se constituyen por lo general durante el 3er trimestre de embarazo: el contenido del cerebro del recién nacido aumenta de 3 a 5 veces durante este periodo, y después de nuevo en las mismas proporciones en los tres primeros meses después del nacimiento.
Los omega 3 son indispensables para el desarrollo cerebral de los recién nacidos, ya que aportes desequilibrados pueden provocar alteraciones de las funciones visuales.
Los niños alimentados con leche materna y los que toman leche enriquecida con ácidos grasos poliinsaturados parecen tener mejores aptitudes para resolver problemas y aprender el lenguaje, en comparación con los niños que toman leche sin ácidos grasos poliinsaturados (Agostini, Trojan et al., 1995 ; Willatts, Forsyth et al., 1998).
El último estudio hasta la fecha, el estudio Oxford-Durham llevado a cabo en Gran Bretaña y publicado en mayo 2005 en la revista Pediatrics (Richardson AJ et al., 2005), acaba de confirmar los resultados de los precedentes estudios. Una suplementación con omega 3 (versus placebo) durante 3 meses en 116 niños de 5 a 12 años con trastornos de aprendizaje aporta:
- Reducción de la agitación y de la impulsividad.
- Reducción de la ansiedad y de las dificultades sociales.
- Mejoría del aprendizaje de la lectura (3 veces más rápido).
- Mejoría del aprendizaje de la ortografía (4 veces más rápido).
· Trastornos de la atención
Los niños que sufren trastornos de la atención y del aprendizaje como la dislexia parecen tener un nivel más bajo de ácidos grasos omega 3 que los demás (Burgess, Stevens et al., 2000; Taylor, Higgins et al., 2000). Un estudio inglés sugiere que una suplementación adecuada con ácidos grasos omega 3 permite mejorar su comportamiento y sus funciones cognitivas. (Richardson, Calvin et al., 2000; Richardson y Ross, 2001).
· Hiperactividad
Muchos niños tienen poca capacidad de concentración. Incapaces de concentrarse en una tarea, se aburren en las actividades en que participan. Constantemente buscan otra ocupación. Como no pueden respetar las reglas sociales, estos niños raramente tienen éxito en un entorno académico.
Estas anomalías del comportamiento se llaman: trastorno por déficit de atención (ADD) y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD). El ADD y el ADHD afectan del 3% al 6% de los niños.
La comunidad cientifica y médica no conoce la causa exacta del ADD/ADHD. El ADD/ADHD es multidimensional y muchos factores interactúan para causar estos trastornos del comportamiento.
Los estudios en niños de edad prematernal han mostrado la importancia del régimen con DHA para el aprendizaje (Carlson y Werkman, 1996; Werkman y Carlson, 1996).
Un estudio reciente ha aportado elementos bioquímicos y clínicos que sugieren que un déficit de ácidos grasos poliinsaturados podría contribuir a la aparición de distintos síntomas de estos trastornos del comportamiento (Ridchardson y Puri, 2002).


